Jorge Abad, investigador de IFIMAC, acaba de publicar una obra que explora el diálogo transformador entre dos de las disciplinas más influyentes de nuestro tiempo: la física y la inteligencia artificial.
[Las personas interesadas pueden comprar el libro]
Las ecuaciones que describen cómo un gas alcanza el equilibrio y las reglas que permiten a una máquina reconocer un rostro comparten un ancestro común: las matemáticas de la probabilidad y la optimización. No es una coincidencia. La física y la inteligencia artificial (IA) llevan décadas entrelazadas, y en los últimos años su diálogo se ha acelerado de forma espectacular, transformando nuestra manera de entender tanto el mundo natural como la naturaleza misma de la inteligencia.
Este libro explora esa fértil tierra fronteriza entre dos de las tradiciones intelectuales más poderosas de nuestro tiempo. Recorre cómo la IA está abriendo caminos enteramente nuevos en la física, desde la exploración del mundo cuántico hasta el análisis de los inmensos torrentes de datos generados por los aceleradores de partículas. Revela cómo ideas profundamente enraizadas en la física —la mecánica estadística, la simetría, el comportamiento emergente— han moldeado en silencio los cimientos mismos del aprendizaje automático moderno. Y se adentra en un territorio que ya está comenzando a tomar forma: laboratorios autónomos capaces de diseñar y descubrir nuevos materiales con una intervención humana mínima.
Lo que emerge no es un catálogo de tecnologías ni de avances efímeros, sino algo más perdurable: un mapa de los conceptos e intuiciones compartidos que conectan la física y la IA en su nivel más profundo. Es, en definitiva, una invitación a repensar la inteligencia, la materia y los principios que las unen.
